~El gran paso~

Me puse mi vestido blanco. Tenía el vuelo justo y el largo perfecto para bailar y saltar sin que se viese más de lo necesario. La espalda se dejaba ver por los huecos de los lazos perfectos y mi cuello lucía simple y limpio, sin colgantes ni adornos. Me puse unos pequeños pendientes de perla blancos y los tacones más altos sobre los que he caminado en toda mi vida.
El pelo sujeto a la nuca se soltaba por momentos. Perdí bastantes horquillas y los mechones rebeldes se cayeron después de todos los abrazos y los llantos que pasaron por mi cuerpo. 
Desde las alturas intenté caminar sin torcerme un tobillo. A duras penas conseguí bajar la cuesta y las escaleras para llegar hasta el patio que esta vez era un lugar diferente. 

El pequeños escenario colocado en la parte derecha, había sido decorado con globos amarillos y azules. En el suelo se extendía una alfombra azul con detalles en dorado y se podía leer en un cartel enorme que colgaba de la pared, Graduación 2010-2014, I.E.S Benalmádena. 

Llegamos todos. Las chicas estaban radiantes. Por suerte no se repitió ningún vestido y los colores fueron muy variados. Desde el naranja neón, hasta el negro, pasando por el turquesa y el amarillo. 
Los chicos estaban aún más guapos. Todos con traje, chaqueta y corbata. Algunos con pañuelos de colores en el bolsillo del pecho o con los gemelos en los puños de las mangas

Salimos por parejas y desfilamos por todo el patio. 
Para mí fue un momento muy especial, puede que más que para cualquier persona que estaba caminando hacia las sillas. 
La canción que sonaba de fondo era la misma que da música a este blog. Mi compañero y yo entramos en el pasillo de sillas justo cuando la canción rompió, en el momento más bonito de toda la obra. 

Después de que hablasen el secretario del centro por un lado,  y mi madre en representación del AMPA por otro, empezaron a llamar a cada uno de nosotros para subir al estrado, colocarnos la banda azul de terciopelo y entregarnos el diploma.

Cuando la profesora pronunció mi nombre, todos mis compañeros estallaron en un aplauso. Puede que sea el egocentrismo del ser humano o la propia excitación del momento, pero tuve la sensación de que los aplausos y los silbidos fueron mucho más potentes que otros tantos. 

Después, diferentes alumnos de cada clase leyeron un pequeño discurso sobre el paso de los años entre aquellas paredes y todo lo que habíamos crecido y aprendido, no sólo académicamente.
Y ahí fue cuando empecé a llorar. 
Un gran amigo mío que salió a representar a mi clase, me miró en un momento dado. Le sonreí y acto seguido se me vino el mundo encima y estallé en llanto. 

Luego hicieron la entrega de los mejores expedientes. La profesora me miraba y sonreía. 
"Espero que sigáis así, tanto si queréis ser médicos, escritoras o si aún no sabéis a lo que os vais a dedicar"
Y cuando la palabra escritora salió de sus labios, me eché hacia delante y lloré como jamás lo había hecho. La gente me decía que parase, que dejase de llorar. Se estaba corriendo el rímel, cayéndose las horquillas y deshaciéndose el peinado. 
Cuando pronunció mi nombre todos gritaron y aplaudieron incluso más fuerte que la primera vez.
Subí al escenario sonriendo y llorando al mismo tiempo. 






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Poesía entrópica