Pura inercia

Creo que tengo el alma triste.
Llevo dos días llorando por todo, y no porque sean cosas hormonales de esas que tenemos las mujeres una vez por mes, tengo mis razones.
En primer lugar veo como mi familia se está desmoronando. Mi madre se viene abajo y no sé como ayudarle. Me siento impotente porque ella me ha tendido sus manos y sus abrazos todas las veces que lo he necesitado, me ha apoyado hasta en mis errores y no sé cómo lo hace porque ahora soy incapaz de devolverle toda la ayuda que me ha prestado.
Siento como mi mejor amiga se ve sola, y soy incapaz de quedarme con ella porque no puedo vencer a mis propios miedos. Me duele verla llorar por alguien que no da ni la mitad de lo que yo daría por ella, y no tengo el tiempo suficiente como para decirle, "venga, vamos a comernos el mundo que después ya nos preocuparemos de los kilos de más". Pero la quiero, la quiero como a una hermana y siento la pena que ella tiene en mi propia piel. Y no sabéis bien como duele, arde y escuece no poder curarle la herida.
Y él. Él. Por fin había encontrado a la persona con la que pasaría el resto de mi vida. Por fin me había lanzado a amar de nuevo y miradme, me jugaría la vida por morder sus labios. Él, mi fortaleza de defensa, mi muro de combate, mi arsenal de guerra en los tiempos de cambio. Él, el punto más peligroso del Himalaya, la felicidad de mis días y el beso de mis mañanas de lluvia. Llegó él con todas las papeletas de perder la batalla de antemano, pero se presentó voluntario para morir luchando. Él es así de suicida. Es pura locura.
No sabéis lo duro que es pensar que has encontrado al amor de tu vida, y que te tienes que alejar de él por pura inercia.
Y creo que por eso no dejo de llorar.

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Poesía entrópica