~Una de seis~


 
Yo dejé mi vida contigo, escondida entre la saliva de los besos que nos dábamos,
guardada entre los pliegues de las sábanas que se formaban bajo nuestros cuerpos,
arrinconada en aquella esquina que formaban el ángulo de tus piernas con las mías.
 
Perdí una de mis vidas en aquella parada de autobús.
Moría con cada movimiento de tu lengua en mi boca,
y la capacidad de mis pulmones iba disminuyendo con cada mirada
hasta acabar en un suspiro, que terminó con mi vida.
 
El corazón dejó de latirme cuando me pediste tiempo.
La sangre de mis venas se enfrió como si la temperatura hubiese descendido miles de grados.
 
Sólo lo notaba yo.
 
Ahora mismo intento revivir de alguna manera,
pero no sabes lo difícil que se me hace teniendo bajo la manga los ases que guardo con tus recuerdos,
ni lo complicado que resulta olvidar tus brazos rodeándome,
o tus pies jugando con los míos bajo las sábanas.
 
Muero con cada golpe de sentimiento que me realentiza el corazón.
Y las asquerosas mariposas que siguen en el estómago, se han cansado de volar.
Ya no hay nadie que les aliente a hacerlo.
 
Una pena que haya acabado mi vida contigo.
Pasaría esta, y las seis que me quedan a tu lado.
 
 

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Poesía entrópica