~Poemas y miradas~

Era un hombre mayor. No puedo precisar la edad por que la desconozco, y su imagen no era algo fiable respecto a eso.
Vestía una camisa negra que se ceñía a su espalda. El pelo era una maraña enrevesada, cana y gris, que le daban un aspecto desaliñado y su barbilla lucía el rastro de una barba blanca y desarreglada.
Usaba unas gafas pequeñas y delicadas, sin montura y con unos cristales alargados que utilizaba a la hora de leer los poemas. Sus manos guardaban una carpeta con algunos folios en los que los versos de alguna poesía esperaban a cobrar vida y ser leídos.
Su voz era impresionante.
Justo antes de leer uno de sus escritos, me miró y me sonrió. Lo tomé como una dedicatoria etérea que no figuraba en el acta.
Los labios del hombre empezaron a moverse de una forma lenta. Cada fonema salía de su garganta con un sonido rasgado y melancólico. Las palabras sucedieron y terminó de recitar una composición preciosa del amor a primera vista.
Se lo de dedicó a su mujer que estaba sentada a su lado mirándole con cariño y amor, y me pareció, desde luego, la forma más bonita de mirar a alguien a quien se ama.

Comentarios

  1. Hay miradas que son como poemas en sí mismas :-) y que encierran versos que no están escritos.

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    Respuestas
    1. Lo difícil es verlas, y aún más dedicarlas.
      Por eso me sorprendió tanto, por que nunca había visto tanto cariño en los ojos de alguien.

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Poesía entrópica