~Metas~

Me bajé del autobús con las piernas cansadas, arrastrando tras de mi un montón de horas de patinaje, sudor y música.
Me quité los auriculares para poder escuchar el silencio de una noche de primavera, de esas en las que hace demasiado calor como para llevar jersey, pero demasiado frío como para ir en manga corta.
Crucé la calle y empecé a subir la cuesta, la jodida cuesta.
Tras de mí, tres chicos habían cogido la otra dirección y seguían recto. Pasaron por delante de un banco donde dos chavales de trece años, más o menos, estaban sentados comiendo pizza desde la misma caja.
Uno de los que comía, gritó:

-Tío, ¿Sabes qué? De mayores vamos a ir a vivir a California.

Los tres chavales se rieron y siguieron andando, mientras los otros dos seguían comiendo y diciendo gilipolleces.

Me pareció bonito que siendo aún tan pequeños, aspirasen a metas tan grandes.

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Poesía entrópica