Poesía 19.

Todo lo que sale de de dentro, duele,
y el problema es que toda la poesía está ahí encerrada.
Los versos entran con cada suspiro,
le hace un visita al pecho
se llevan lo malo,
lo bueno
y todo lo que pillen.
Y salen como si nada,
con una cara de inocencia que nunca antes habías visto,
mirándote con unos ojos demasiado bonitos
y susurrándote mentiras e intentando que te las creas.
Y luego mueren en un teclado a punto de romperse
o en una libreta más maltrecha que cualquier calle de Madrid.

Todo lo que sale de dentro, duele.
Por que todo lo que se siente de verdad, sale de dentro,
de la parte más profunda
más triste
más rota
más sola.
Por eso tenemos fama de románticos
por que estamos todos destrozados
o a punto de estarlo.

Todo lo que sale de dentro, duele
aunque intentemos evitarlo
aunque logremos confundirlo
aunque consigamos apartarlo.

La poesía
siempre
te desordena las ideas.

Se apoya en el marco de la puerta
y la ves con un pasillo muy largo detrás
con unas curvas en el que cualquiera moriría,
soltando unos suspiros que parecen salir de tu propia boca
y llorando,
de la misma forma que lo harías tú en sus versos.


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Poesía entrópica