Poesía 24

Arde el arte
cuando dices Amén,
antes que amen.

Arde el arte
cuando el Edén
deja de ser él.

Arde el arte
en cada antes,
cada vez que dices
márchate, 
y después.

Arde el arte
cuando el ego
corre a tus pies,
cuando los besos
dejan de estar en la piel
cuando el lienzo
ya no es el cuello
ni el cielo
de cada amanecer.

Arde el arte
cada vez que gritas
no te quiero
y cada vez
que yo me hago la sorda
en este mundo de muertos,
supervivientes,
románticos
y gente a punto de caer.

Arde el arte
cada vez que el desastre
choca con el tiempo
que me falta para verte,
con el espacio
que sobra entre cuerpo y cuerpo
y cada vez
que te pienso
y no te encuentro.



Arde el arte cada vez que me dices ven




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