Faltan miradas.

He subido al autobús mientras colgaba la llamada. He pagado el billete y me he sentado en los asientos del medio. Unas filas delante, un chico sostenía entre las manos un móvil y levantaba la mirada de vez en cuando para saber por qué parte del camino íbamos. Detrás de él, una joven hablaba por whatsapp. Ella no levantó la cabeza en ningún momento.
A mitad de camino, alguien solicitó parada y otro chico que había en los asientos de atrás se bajó llevando (como no) un móvil en las manos y sonriendo a la pantalla.
Ni siquiera levantó la mirada cuando se bajó del autobús.
Cuando llegamos a mi parada, me bajé y dije "Feliz Navidad", pero con una tristeza dentro que no me dejaba pensar en otra cosa que no fuesen esas dichosas pantallas que se habían llevado más sonrisas que el conductor del autobús.

Comentarios

  1. Vivimos en una época en la que sonreímos y soñamos con lo que no tenemos cerca e ignoramos el presente y lo que nos toca cada día.

    Creo que da para reflexionar y mucho.

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Poesía entrópica