Tengo ganas de ti.

La relación directamente proporcional entre lo que miden tus labios y las ganas que tengo de besarlos, va en aumento.
Esa relación está dejando de ser proporcional, por que hasta donde yo sé, tus labios no crecen pero mis ganas si.
Yo que sé, ya todo es difícil.
Creo que todo lo que estoy sintiendo es por culpa de la utopía que es tenerte, por culpa de ese amor imposible que está siendo. Creo que todo es culpa mía. Sé que te quiero y que podría pasar el resto de mi vida recostada en tus brazos, pero ya no sé que esperar de ti.

Debes saber que me he vuelto una chica muy insegura. Demasiado me aventuraría a decir. Las cosas ya no son tan fáciles como antes, y no me refiero en cuanto a nosotros (lo nuestro nunca ha sido ni será fácil), si  no en cuanto a mi. Me estoy volviendo más complicada y loca.

No puedo hacer nada para disfrazar en poesía o en prosa lo que siento. Joder, es que ya no me quedan recursos literarios para decirte que te quiero.
En fin, a lo mejor se han juntado los días malos con las gilipolleces que tengo en la cabeza, sumando a todo eso que te echo de menos y que no me siento la misma desde que te has ido. Por lo menos espero que vuelvas conmigo.

Nunca he escrito de una manera tan desordenada. Son los efectos secundarios de haberte conocido y he de decir que me encanta este desorden.




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Poesía entrópica