Era ese universo.

No dejo de mirar el móvil, por si te arrepientes.
Aún no he llorado.
Yo ya me lo decía, me lo repetía desde el primer momento en el que te besé. Quería ir despacio, quería ir lento, no quería creerme que me querías. Y mírame, me lo he creído y te estoy queriendo.
No sé qué sentir. Estoy vacía. Puede que antes te notase lejos, pero es que ya no estás. Ya no estás en ninguno de los sentidos.
Te quiero llamar y contarte las gilipolleces que he hecho hoy, quiero que me cuentes las tuyas y que yo acabe hablando sola sin que tú me escuches. Quiero esperar que venga ese fin de semana, hacernos fotos y besarnos. Besarnos, besarte, que me beses, reírme de ti como aquel día ¿Te acuerdas? ¿Te acuerdas de aquel día en que no parábamos de reír?
Antes me faltabas y te querías. Ahora te has ido y te sigo queriendo.
Me queda un poema, un sólo poema que habla de ti cuando aún éramos un nosotros. Es irónico que la poesía se quede después de todo pero fue un placer tenerte como musa.

"Nunca llegaré a quererte como tú me quieres"
Y pum, otro rasguño. Menos mal que dicen que el corazón solo se rompe una vez y que todo lo demás son heridas. Joder, yo ya no sé diferenciar lo roto de lo arañado.
Amor, no sabes bien lo que te estoy echando de menos.
Es un debate continuo, es una lucha interna entre corazón y cabeza. Es esa mirada que no voy a olvidar en la puta vida, son esos ojos que provocaban mi desarme.
Era ese universo, ese jodido universo que tenías en el iris.

Mierda, ya estoy llorando.

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Poesía entrópica