Locura transitoria.

Pensé en decirle que la vida era su boca pero ni eso me salía. Y es que sus formas... Esas formas que no me dejan vivir si no le tengo en mi vida, esas formas que tiene de mirar, de mirarme y de mirar la vida.
Que él arriesga a todo o nada porque le da igual perder o ganar. Me ha enseñado que la felicidad son momentos porque no hay segundo que no sea feliz si él no está cerca.
Él me ha enseñado eso, que la vida es corta y jodida, que conoces a quien más quieres en el peor momento de tu vida. Esa noche me dijo "No entiendo cómo te han hecho tanto daño, si eres impresionante" pero él es la bomba que lo destruye todo. Él es quien debería colocarse en el punto de mira cuando habla de lo bonita que es la  vida.
Estuve hasta las tres de la mañana escribiendo sobre él, sobre lo increíble que es la vida a su lado pero no ha servido de nada. No se lo creía y sigue sin hacerlo.
Ya no sé cómo decirle que es una explosión de locura transitoria y que pasaría las noches protegida en su cama estando a centímetros pero obligándome a no besarle.

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Poesía entrópica