He loved the sea.

A veces sentía que no era libre y le faltaban agallas para serlo.
A veces quería salir de las cuatro paredes de carne en las que estaba encerrada.
A veces quería saltar desde acantilados, nadar hasta el fondo del mar o perderse en mitad de un bosque que no conocía todavía.
Pero siempre tenía miedo.
A veces quería ser libre, pero nunca podía serlo.
Mientras sabía que su libertad iba menguando, se moría de ganas por caminar descalza y ganar en sensaciones.
En cuanto podía se desataba los zapatos y andaba por la orilla esquivando las olas.
Cuando podía se perdía por las calles de las ciudades que amaba, miraba los edificios, el cielo y las personas, buscando poesía por cualquier pared. Casi siempre acababa encontrándose.
Cuando podía se ponía de puntillas e intentaba mirar el mundo. Casi siempre acababa encontrándose con él. .
Veía su propia locura en sus ojos y sumaba escapadas de su mano. Buscaba sus labios por las aceras de las calles y andaban juntos por la playa.

A veces se quedaba descalza al lado del mar,
y él..
él amaba el mar.

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Poesía entrópica