Empiezo con alcohol y acabo con modernismo.

Me han dicho varias veces que el truco para que no se caiga la bebida,
es andar sin mirar directamente el vaso.
Me lo han dicho varias veces y siempre me ha sonado estúpido.
Cuando quieres cuidar algo,
que no se caiga,
que no derrame gotas (de tristeza),
que no se agite (ni se derrumbe),
tienes que estar pendiente de todos sus movimientos.

Cuando quieres conservar algo de verdad,
tienes que mirar directamente al fondo del vaso,
directamente a los ojos,
justo donde se mezcla la cordura y la locura del alcohol,
con ese "sírveme más" que siempre empieza cada borrachera.

Cuando tú quieres que algo no se vaya
ni se caiga,
te empeñas en conservarlo en tu vida el mayor tiempo posible.
Empiezas abrazando el vaso con las manos,
terminas haciendo el amor en una cama,
y aceptando todo lo que venga después.

Mira, esto no tiene puto sentido.
Entre el vaso y tus ojos ya me he perdido,
pero bueno,
siempre me queda el consuelo de los modernistas.
No importa el contenido, sólo la forma y la musicalidad,
y joder,
yo no dejo de escuchar tu risa.

Comentarios

  1. Hay veces, que ni poniendo todo el cuidado del mundo, se puede evitar que se derrame la bebida. Supongo que se trata de aceptar que uno puede llegar hasta un límite, pero hay cosas que NUNCA dependen de uno mismo.

    Salud.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Poesía entrópica