Tras la linea rota del nosotros...

Soy una de esas chicas que se disputan el primer puesto entre estúpida y romántica. Guardo todas las cosas que se han convertido en recuerdo, ya sean fotos, tickets de autobús o de tren, flores, cartas, anillos, etiquetas, folletos, pegatinas o papel de regalo. Soy estúpida porque guardo en una caja lo que luego puede convertirse en dolor. Lo de romántica no hace falta aclararlo. 
El quid de la cuestión es que esa caja de amores- desastre, pesaba demasiado. Se juntaron los billetes de autobús y aquellas cartas que escribí pero nunca dí con todos los recuerdos de aquellos dos chicos. 
Y pesaba demasiado. 
También había, mezclado entre todo aquello, cartas, papel de regalo, envoltorios y flores secas que eran especiales, diferentes. Parecía que brillaban entre todo aquello. 
Fue entonces cuando decidí dividir el pasado del presente. Vacié la caja sin contemplaciones e hice una selección de las cosas que debían quedarse ahí. De sus cosas. De nuestras cosas. 
En el momento en el que guardaba unos pétalos secos de unas flores que él me había regalado en un pequeño baúl de madera y lo metía en la caja de dolor recuerdos, supe que no quería que todo aquello formase parte de mi pasado. Supe que en el momento en el que todas aquellas cosas del presente se colocasen tras la línea rota del nosotros , yo me hundiría por completo. 
No sé si me explico. 

He empezado a escribirte cartas en esa libreta que me has regalado. Es un arma epistolar con el único destino de recordarte todo lo que te amo. Por si acaso. Por si te vas. 

Comentarios

Poesía entrópica