Nuestro número de la suerte.


Y creo
que muero
si no siento el roce de tu cuerpo junto a mi. 
Recuerdo
tus labios
y esos ojos que al mirar casi hacen daño. 


Parece el principio de un poema triste sobre el desamor,
sobre cómo aprender a dejar de sentir cosas por alguien a marchas forzadas,
sobre aprender a vivir sin tu otra mitad y cómo sobrevivir a ese vacío interno.
Parece el principio de una ruptura,
la consecuencia de una distancia insalvable que ha dejado más un cadáver que un alma destrozada.
Parece,
pero no lo es.

Es el recuerdo de unos ojos y de unos labios,
de una sonrisa estrabática que no tiene más adjetivos.
Es la canción que ahora mismo me recuerda a ti
y con la que sonrío pensando que piensas en mi.
Es la canción que me recuerda a un nosotros pasado,
y a un futuro a tu lado.
Me da esperanzas para seguir,
y razones para esperar estos 20 días sin caer en la tentación de dejarnos.

Elegí la opción más difícil,
y aposté al todo o nada porque sé que puedo,
que puedes,
que podemos.
Ni siquiera pienso en perder esta guerra porque la distancia es un enemigo de mierda si se trata de luchar por ti.

Imagina lo que nos querremos después del incendio.

No me olvides,
que solo faltan 20 días
y ese siempre ha sido nuestro número de la suerte.

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Poesía entrópica