~ellas~

Amigas. Ellas. Tercera persona del plural, femenino. Las amo. Muchísimo.

Escribiré sobre ellas, algo, un poquito de cada una, por que las quiero, muchísimo, sin ellas no seria lo que soy hoy en día, por que me han ayudado a madurar, a ir por el buen camino, a ser quien soy hoy, a encontrarme. Ellas han sido las que han estado a mi lado.
Nos hemos enfadado, muchísimas veces, hemos discutido y si, nos hemos dejado llevar por la rabia algunas veces, diciendo cosas que realmente no sentimos o no pensamos. Pero eso ahora no cuenta, eso se olvida, eso queda oculto por las risas y los momentos felices con ellas, las horas al teléfono, las salidas juntas, el pavo del día al día, las gilipolleces que hago con ellas. Corremos, gritamos, reímos y le demostramos al mundo que somos felices, siempre juntas. Juntas, aunque no sea físicamente, pero al fin y al cabo, juntas y unidas por algo irrompible y forjado durante mucho tiempo.

Empezaré por las dos que son "responsables". Son "responsables" y no, responsables, por que también han tenido momentos de locura, también han cometido muchas estupideces, pero al fin y al cabo, son ellas las de la mente fría.

Llamémosle a la primera, chica A. A de amor, A de autoestima, A de apoyo, ayuda, y avellana, A de avellana, como sus ojitos. Es hermosa, todas lo son, pero ahora le describo a ella. Sus ojos son pequeñitos y lindos, marrones, y siempre rodeados de ojeras, aunque duerma durante once horas, las ojeras siguen ahí y se han convertido en una característica más de ella, y no las oculta, no se la tapa con maquillaje ni nada, las deja, para que el mundo las vea y no se avergüenza de ellas, eso es lo que la hace aún más hermosa.
A también es un gran apoyo diario, es la única persona a la que ves siempre con una sonrisa en el rostro. Es bajita, y tiene el pelo rizado, es la hace muchísimo mas tierna y adorable. Y siempre sonríe. Siempre.


A la segunda chica, pongámosle D, de distancia, de días, D de diferentes, difícil y duro. Distancia, ya hablé de ella, pero es muy difícil tenerla a kilómetros de ti y aún así seguir amándola y teniéndola en tu corazón, es muy duro. Pasé con ella días y días, bajo la ventana de su cuarto cuando llovía, en la piscina cuando hacia sol, comiendo pan y dulces, patinando. Sus ojos son azules, reflejo del alma (como dice chica A) y perfectos. La piel es blanca, y aunque esté horas bajo el sol, lo único que consigue es ponerse de un color rojo preocupante. Es sincera y honesta, dice o que tiene que decir, lo que piensa, nunca te irá por la espalda por que es así. Ella y yo somos diferentes, mucho, pero para mi, es mi hermana, como las otras dos.


Ahora la tercera. Ya no tan "responsable", una cabeza loca, pero serena y seria en los momentos necesarios. La llamaremos... E. E de excepción, y sólo excepción. Es perfeccionista, lista y ágil, delgada y muy soñadora. Está loca, muy loca, y yo me transformo en una loca cuando estoy con ella. Ríe, ríe mucho y lo mejor, es que esa risa sonora y preciosa que tiene la contagia, a todo el mundo. Tiene el don de ponernos a todas de buen humor, pero cuidado, si se enfada, si está de mal humor, no la toques, no la mires, mejor ni le hables, si quieres conservar tu piel sin ningún cardenal. Ella es la excepción. La amo, muchísimo, por que sé que en algún momento se habrá sentido excluida, pero nos ha seguido soportando y ha estado con nosotras. Es delgada, morena y con el pelo liso. Activa, muy activa, y por supuesto, algo que no puede olvidarse, es bailarina.


Las amo, mas que a mi vida, son mi razón de ser y las que me permiten volar, estando aún en el suelo.

Poesía entrópica