~música~

La música hacia retumbar el suelo, y con ello, cada centímetro de mi cuerpo. Era alucinante. La música nos volvía locos, nos seducía con sus notas, con sus efectos, con sus entonaciones... La composición, el conjunto de todo aquello producía escalofríos, placer en cada célula y en cada terminación nerviosa de mi piel. Todo en ese momento era perfecto. La armonía entre la música explotando en los oídos y las letras de las canciones, las sílabas de los cantantes acompañadas por las del público. Era alucinante.
Es imposible describir las canciones que bailé esa noche, por que no, no hay palabras suficientes para ello, todo en conjunto era magnifico, y no podría pararme a describir cada sentimiento, por que no valdría, no sería lo mismo. Tienes que sentirlo todo a la vez, sin pausas ni comas, como una explosión.
Bailábamos. Todos bailábamos por que era imposible quedarse quieto. La gente gritaba y reía, sin necesidad de acudir a las drogas o al alcohol, al menos la mayoría de nosotros.
Todos estábamos allí por una sola razón, algo que nos unía a todos, algo de lo que todos disfrutábamos, algo por lo que todos habíamos pagado. Por la música de aquel singular personaje.
Era un tipo ancho de espaldas, con una barba de tres días, y especialmente atractivo. Desde donde yo estaba no se apreciaba el color de sus ojos, pero internet me lo había mostrado. Gris, verde, azul y marrón. Una mezcla de todo, algo diferente, como su música.
Su música, dios, nada puede hacerme olvidar lo que viví aquella noche. Llegué a sentir cada pulsación de piano, cada nota de las voces de las cantantes que de vez en cuando hacían apariciones rompiendo con el tecno y los sonidos que él metía. Llegué a sentirlo. Eso. Eso inexplicable. Eso que sólo él y yo sabemos. Yo desde ese momento lo había decidido, tenía que llegar a ese punto, a ese lugar donde él me había llevado durante unas horas, a ese sitio desconocido. Tenía que hacerlo, y con ello, transportar a todas las personas que estuviesen en ese momento  conmigo. Tenía que hacerlo. Se había convertido en mi meta.

Poesía entrópica