~triste vida diaria~

En resumen, me lleva siglos escoger la ropa, años conseguir un peinado más o menos sarisfactorio, horas maquillarme para parecer de los mas natural y casi sin maquillaje, como todas las revitas aconsejan, y al final de toda esta tarea, cuando me miro al espejo antes de apagar la luz y salir de la habitacion, cuando tengo suerte o un día feliz, pienso que no me ha quedado todo tan mal, que puede ser que poe una vez no me sienta la más desastre y horrorosa de la pandilla: en ese momento paso por la sala para despedirme de mis padres y oigo:

-¿vas a ir asííííí?

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Poesía entrópica