~tarde~

No, no podía. Con la voz rota te lo conté todo. Te conté las noches que había pasado en vela muriendome de hambre, las veces que había comido y al instante me había arrpentido, las vece que había vomitado ante la impotencia de no llegar a lo que tú deseabas.. Te relaté como empezó todo. Te dije que te amaba, que había empezado con las pastillas para adelgazar, que no habían surtido efecto, te conté tambien los cortes de las muñecas, te mostré las cicatrices, te expliqué mis motivos, te expliqué que jamás llegé a ser como deseaba ser, que la grasa se asentaba en mis muslos, que las manos eran gordas, que la celulitis me perseguía a donde yo iba, que la gente me miraba mal, que sabía que tú me odiabas, que e vergonzabas de mí ¿amor? no, eso nunca existió.
Te conté tambien las caídas, las depresiones... te conté como habia llegado al punto de no tener fuerzas ni para levantarme de la cama... Te lo conté todo.
Era demasiado tarde. Me moría, por dentro... Los sentimientos me mataban... La tristeza me invadia cada vez que me miraba al espejo.
Me abrazaste.
Lloré.
Y, morí. Mentalmente morí. Me convertí en una persona si conciencia, en una más... No tenía movimientos, respiraba tan solo por seguir en este mundo, pero no estaba viva.
Ingresé en lo que yo pensaba que era el cielo. Vivía en una nube blanca de antibióticos y medicinas. Nadie venía a verme. Nadie. Morí sola.
Y fue entonces, fue en mi funeral cuando todos me vieron allí, pálida entre las telas del ataúd, fue alli cuando se arrepintieron, cuando lloraron, cuando se sintieron como mierdas.
Tarde, ya era demasiado tarde.

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Poesía entrópica