~Ese bello rostro...~

La miré bien. Tenía el moño deshecho y algunos rizos caían de él, dandole un aspecto desordenado y terriblemente encantador. Sus labios carnosos y colorados enmarcaban la sonrisa más perfecta que yo jamás había visto. Las pecas de su rostro la hacían parecer simpática y su pequeña nariz contrastaba con sus grandes ojos marrones que se escondian tras el largo flequllo que acostumbraba a llevar. 
Su cuerpo, ancho desde siempre, lucía unas curvas perfectamente formadas, que no eran agradable para muchos hombres pero que a mí, me encantaban
Su manos se enntrelazaban la una con la otra encoima de sus muslos, que lucían unos vaqueros desgastados y viejos, que le sentaban de maravilla.
Vi como su rostro iluminado con una sonrisa se descompuso, como se le tensaba la mandíbula y como desaparecía el brillo de su mirada ávida, que tanto me cautivaba. Apretó fuertemente las manos y se levató del asiento, dejando a su acompañante, un joven rubio de ojos verdes, con la palabra en la boca,
En un último vistazo pude ver como las lágrimas le surcaban el rostro, ese bello rostro, que jamás volvía a ver.

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Poesía entrópica