~Obras~

Se conocieron en la preparación de aquella obra que les transformó la vida.
Entre guiones y palabras improvisadas, entre bufandas de plumas y vestidos brillantes, ellos forjaron un amor que ninguno de los dos se atrevió a mostrar.
La pasión crecia, cada vez más y más, oprimiéndoles el pecho, dejandoles sin respiración, haciendo que las palabras del teatro se quedasen atragantadas en sus gargantas.
Se observaban en cada clase mientas se preparaban el guión, con miradas furtivas y deseos incontrolados.
Solían ser los protagonistas de las obras por que la conexión que les unian los hacian invencibles ante cualquier personaje, ante cualquier escena, ante cualquier escenario.
Recorrieron el mundo enamorados el uno del otro, observandose la mirada brillante iluminada por los focos, apreciando los vestidos que adornaban sus cuerpo en cada obra, siendo conscientes de que dependían el uno del otro.
Una noche de marzo, de esas que son frias y vetosas, una de esas en las que las nubes se mueven grácilmente por el cielo y la luna queda a veces escondida tras ella, se confesaron a Dios, alzando la cabeza y gritado que se amaban.
Sin saber cómo ni cuando, escaparon, dejando el teatro, dejando los vestidos ostentosos y las palabras enrevesadas, dejando las comedias y las tragedias de los que ellos eran protagonistas. Dejaron lo que hasta ese mometno era su vida y su mundo, para crear uno nuevo en el que tan solos ellos fuesen los personajes.
Murieron juntos, bajo las copas de los árboles de un perdido bosque.
Primero ella.
Luego él, con el corazón roto y desgarrado, sosteniendo el cuerpo de ella, aún caliente, sobre sus manos.
Allí murieron, allí yacieron, dando así fin a su historia, a la obra que había durado todas sus vidas.

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Poesía entrópica