~Paseos por las calles de la capital~

Por las calles de Málaga paseaba, con el cielo encapotado de nubes y una brisa fresca revolviéndome el pelo.
El otoño ya llegaba.
Anduve a paso rápido respirando el aire que de alguna manera, era ahora extrañamente agradable.
Allí, en esas calles frías y húmedas, un joven violinista se sentaba en el suelo, tocando, dejando que las notas de su melodía inundasen la calle, dando música a la monótona vida de la capital.
Me enterneció. Con su simple visión consiguió llegarme dentro, mucho más que otras personas que han estado en mi vida durante mucho más tiempo.
En cuestión de segundos, hizo que una mezcla de ternura y amor me inundara.
Le toqué el hombro a mi compañera que iba al lado y lo señalé con la cabeza.
Mi vista no podía despegarse de él.
Pelirrojo y con unos ojos extrañamente azules, fijó su mirada en mi, y me siguió hasta que desaparecimos por el final de la calle.
Me sentí extrañamente enternecida.
Un pequeño perro de un marón claro lo acompañaba, siendo posiblemente su único amigo.
Su forma de mirarme, de tocar el violín, de dar notas... No sé... Algo ha hecho que siga pensando en él hasta dejar aquí su pequeña marca.
¿Quien es? ¿Quien era aquel joven de ojos turbados? ¿Qué escondía tras esa clara piel? ¿Cual era su historia?

Comentarios

Poesía entrópica