#Poesía. 6

Llegaste sin decir nada, despacito y en silencio.
Me abrazaste la espalda y me besaste,
y entonces, caí en tus redes sucumbiendo a lo que hoy tanto temo.
 
Pasaron los días.
Te quería. Mi corazón era tuyo,
Pero dejaste de quererme y acabaste con mi vida.
Ya yazco olvidada en un rincón, junto al arpa de Bécquer.
Las dos acumulamos polvo y entonamos las notas de una canción que ya fue tocada.
Dime qué queda.
No quiero que te dejes restos de nuestra historia,
tan sólo provocará en mi lágrimas ya sin fundamentos.
Basabas tu vida en ellos, mientras yo, convertía la mía en tus labios,
o al menos, el rastro que quedaba de ellos.
 
Los recuerdos empezaron a atenazarme el cuerpo,
igual que el dolor del pecho,
y la angustia de dentro.
Los días pasaban, pero las noches se hacían eternas.
¿No te pasaba?
Claro que no. Tú ya me tenías olvidada en el rincón.
He ido cediendo al mundo.
He dejado que se cuele dentro, a ver si así, consigo que me cure el corazón.
No ha habido suerte.
Creo, que el único que puede curarlo, es quien lo destrozó.  

Comentarios

  1. Puede que él ya no te quiera, pero tienes que seguir queriéndote tú, no dejes que las lágrimas borren tu sonrisa ni cierres la puerta a lo que está por llegar. Tú cumpliste tu parte, así que puedes estar feliz. No tienes la culpa de que alguien decida marcharse.

    Salud.

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Poesía entrópica