~Ella~

Llega a casa.
El sonido de las llaves entrechocando hacen que mi corazón de un vuelco impresionante. Casi se me sale del pecho al escuchar su "Ya estoy en casa".
Me levanto del sofá y salgo del salón hacia la entrada, donde aún está ella colocando el bolso y la chaqueta vaquera en el perchero que hay detrás de la puerta.
Con una sonrisa en los labios voy hacia ella.
Hoy está muy bonita.
Lleva esa blusa blanca que tanto me gusta, con los vaqueros que le hacen un culo de muerte y los tacones negros que me vuelven loco.
La abrazo y le aprieto como si hubiese estado años sin verla.
Y es que sí. Para mí han sido años las pocas horas que no he podido estar con ella.
No le dejo que se descalce ni que se haga el típico moño que suele llevar por casa.
No puedo hacerlo.
La despego de mi, pero ahora, le cojo por la cintura y acerco su cara a la mía.

-Estás guapísima, ¿sabes?- Le susurro poniendo mis labios a milímetros de los suyos.

La beso de la única manera que sé.
Cuando nos separamos veo su sonrisa en los ojos, y los dientes perfectos que se esconden tras sus labios.
Y me entran más ganas de besarle.
Y lo hago, por que no hay razón para no hacerlo.
Por que estoy vivo gracias a ella.
Por que ella me ha hecho sonreír de nuevo, y sentir, y amar.

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Poesía entrópica