~Paseo~

Caminaba por la calle.
Era uno de esos paseos que a veces necesitas para escapar del mundo, de esos que ansías durante toda la semana. El ratito de libertad, ese momento de intimidad con el alma, aquel instante en que los sentimientos aparecen y expresan con fluidez, a través de los dedos, lo que los labios no pueden pronunciar.
Caminaba con un paso ligero y de la manera que sólo ella sabe moverse, formando curvas sinuosas con sus caderas y haciendo que su pelo rebotase contra la espalda. Dejaba las manos libres, y escribían en el aire las palabras que no lograba decir.
El sol calentaba sus pómulos y sus ojos se entrecerraban ante la claridad del día. Notaba el calor de los rayos sobre su tez morena y cada poro de su piel disfrutaba de aquel placer que pocas veces conseguía.
El cielo lucía azul.
Un azul bonito, de los que los pintores son incapaces de conseguir.
Lo pájaros lo adornaban con pequeños puntos que revoloteaban en el aire, creando formas y figuras que el hombre jamás podría representar en papel.
Ella caminaba escapando de la sombra de los edificios. Huía hasta el maravilloso calor que ardía en sus mejillas.
Era extraño, por que sentía su corazón latir bajo su pecho. No de una forma acelerada, diferente o pausada. Ya no de una manera desenfrenada o dolorosa. Era mero latido. Algo extraño, después de lo apagado que había estado las últimas semanas y de lo triste que se había mostrado debajo de la piel.

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Poesía entrópica