#Poesía 8.

No sé si eran las sonrisas que regalaba al mundo,
o la forma que tenía de comer fresas.
En aquel acto, los labios se le manchaban de un carmín natural,
y parecían la golosina más dulce del mundo.
Puede que fuese la forma que tenía de coquetear con el té,
mirándolo fijamente formar fuegos artificiales
mientras esperaba que el tiempo enfriara la taza caliente.

Me enamoraba la manera con la que jugaba con las burbujas del champán,
la forma apasionada con la que cantaba las estrofas de alguna canción,
el gusto por los detalles,
los suspiros que lanzaba al aire,
y que yo, como enamorado inocente,
cazaba al vuelo convirtiéndolos en mi oxígeno.

Alomejor era el retintín de su risa,
el eco de su voz,
el sonido que dejaban sus pasos en mi mente,
o la imagen de sus dedos recorriendo el teclado.

Podría haber sido su mirada fija
o el sabor amargo de sus lágrimas.
Estaba preciosa incluso cuando lloraba,
cuando sonreía ni la mejor cámara habría podido captar su belleza.

Puede que fuesen sus estornudos,
los miles de lunares de su espalda
que formaban la osa mayor,
y la menor,
el cinturón de Orión,
o la constelación de Casiopea.
Unías sus lunares y podrías tener el mismo infinito dibujado en las costuras de su piel.

También eran sus ojos expresivos de color azul.
Me hacían pensar en el sol,
en el cielo,
en el límite del horizonte,
en el gran océano,
y hacían de mí el hombre más débil del mundo,
al saber,
que todo aquellos se encerraba en tan solo una mirada.

Me gustaba su forma de andar y de gesticular,
la manera que tenía de acompañar los fonemas de su boca
con las sonrisas que adornaban sus palabras,
o cómo acariciaba el aire con los dedos.

Me encantaba como se concentraba
rizando su pelo con el dedo,
y mirando fijamente el problema que tenía delante.

Mi vida se habría resuelto con un beso suyo.

También amaba sus cicatrices,
y sus moratones,
y sus costras,
Su pelo en los días de viento,
las heridas de sus labios,
el pañuelo que se le caía del bolsillo,
y la nariz enrojecida por un resfriado pasajero.

Pero sobre todo me gustaba ella.
Sólo le amaba a ella.

Comentarios

  1. "Mi vida se habría resuelto con un beso suyo"

    Creo que ese verso tiene una fuerza colosal, me encanta y me lo copiaré en mi agenda de versos para recordar :-) (debajo pondré Celia Moreno).

    Creo sinceramente que tienes lo que hay que tener para llegar alto. En unos años tus poemas van a matar, tiempo al tiempo.

    Abrazos grandes.

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    Respuestas
    1. Muchisimas gracias por el comentario. Ha sido realmente increible leer "Creo sinceramente que tienes lo que hay que tener para llegar alto"
      Te agradezco el ánimo, intentaré estar a la altura de tus expectativas.

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Poesía entrópica