~No podía~

El sol caía en el centro de Málaga y su calor nos asfixiaba en las calles de la ciudad.
Llegamos a uno de los mejores rincones del planeta y subimos las escaleras.
Los libros, todos colocados celosamente en los estantes, nos dedicaban la vista preciosa de las historias ordenadas por orden alfabético, autor, estilo y tipo de novela.
Olía a libro nuevo.
Las chicas ya estaban esperando sentadas en las escaleras, en la calle, en los pasillos, en las escasas sillas y de pie por todos lados.
Todas llevábamos las mismas novelas bajo los brazos y teníamos la misma cara de felicidad.
Cogimos número y nos lo apuntamos en la mano con un bolígrafo verde. Nos sentamos en el suelo a escasos metros del autor y esperamos.
De vez en cuando lo veíamos levantarse para hacerse las fotos con las lectoras.
La gorra azul marino que ocultaba sus ojos, la ropa oscura y esa sonrisa sincera, sumada con las historias que había creado y los personajes que nos había regalado, daban como resultado su persona. Un hombre humilde, familiar y apasionado que nos encandilaba a todas.
Pasaron las horas y el reloj movía las agujas de una manera pausada y lenta. Dos horas y el momento no llegaba. Me vi obligada a levantarme y a estirar las piernas. Darme paseos cortos por el pasillo y curiosear por los estantes.
Descubrí poesías preciosas de autores que jamás había leído.
Al poco, me volví a sentar y el tiempo siguió pasando. Cuatro horas y seguíamos allí con las manos vacías.
Nos desesperábamos por minutos.
El aburrimiento, el cansancio y las ganas de que todo acelerase nos hicieron levantarnos y bailar.
Sí, bailar en una firma de libros.
Nos apropiamos del pasillo y empezamos a montar una coreografía sencilla, con pasos básicos y simples que esperábamos enseñarle al escritor.
¿Acaso alguien más habría bailado en una tarde como aquella?
Conseguimos lo que queríamos y el tiempo volvió a descuadrar nuestra vida.
El momento había llegado.
No nos dio tiempo a bailar, ni a gritar su nombre, ni a aplaudirle, pero nos llegó el instante.

Cuando tuve los libros de nuevo en las manos, cuando estuvo de frente, hablándome como si me conociese desde siempre, como si nuestra relación hubiese sido estrecha, llegué al cielo.
Le di los libros y me preguntó mi nombre.
Apenas podía creérmelo.

Y entonces, ella, desde un lado, me susurró bajito en el oído:

-¿Ves? Los sueños se cumplen.

Una lágrima tonta me nubló la vista.

Estaba delante de uno de los grandes del país. Estaba delante de una persona que había saltado a la fama en cuestión de días, que había creado sus novelas desde Internet, delante de alguien que se había lanzado a ese reto que pocos consiguen superar.
Y sin embargo, la fama, el dinero o las admiradoras no hacían de las suyas, y él seguía tratándonos a todas con la misma amabilidad.
No estaba cansado de dedicar libros, ni fotos, ni miradas.
Estaba feliz.
Estaba cumpliendo su sueño.
Me parecía increíble estar delante de una persona que ha sido capaz de vencer los riesgos de la vida y de la sociedad, para lanzarse al vacío de eso que llaman fama.
Y lo había conseguido. Y yo estaba delante. Y me estaba hablando, y firmando libros, y dedicándome palabras que apenas creía.
No sé quien estaba cumpliendo el sueño de quien.

Se levantó y se hizo fotos con nosotras. Habían sido cerca de seis horas de espera teniéndolo a menos de siete metros pero sin poder tocarle, esperando nuestro turno pacientemente y siendo víctimas de la desesperación y el cansancio.
Pero estábamos ahí, a su lado, siendo protagonistas de un momento mágico.

Nos despedimos de él, pero antes de bajarme del pequeño escenario, le susurré al oído.

-Me encantaría llegar a ser como tú.

Y él no se rió de mí, ni de mi comentario, ni de mi inocencia e infantilidad.
No. Me animó. Me dijo que tenía que ser mejor que él.

Salimos de la librería donde habíamos estado encerradas horas y horas de incansable espera con la sonrisa en los labios.
No podía dejar de apretar los libros firmados contra mi pecho, ni repetir en mi mente el sonido de su risa.
No podía.

Comentarios

  1. Wouuu, es increible, me ha emocionado, he vuelto a sentir esa tarde de mágina y sueños de bonitos recuerdos que quedarán en mi vida siempre, pfff escribes genial, felicidades :3 PD: os vi bailar, yo estaba estudiando química (HORROR) en una esquina JAJAJA. AGUR.

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    1. ¿Nos viste mientras estábamos estudiando y no nos dignamos a sacarte de ese mundo de fórmulas y horro?

      Dios mio, perdóname, el cansancio ya e iba apoderando de mi y no pude verte.
      Lo ziento.

      Muchas gracias por el cumplido. Espero, en algún momento de mi vida, llegar a lo que es Blue.

      Besitos.

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  2. :-) así da gusto. Conseguir un sueño y no cambiar porque lo hayas conseguido es algo a lo que aspirar. Vivir el sueño y agradecérselo a los que te han ayudado a cumplirlo.

    Es imposible no dibujar una sonrisa ante esta historia..

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    1. Pues imagínate mi sonrisa al estar delante de él, siendo la protagonista del relato.

      Era como un sueño, y perdóname si caigo en los tópicos, pero era así.
      Las emociones que sentí en ese momento son indescriptibles y esto apenas llega a todo aquello que se me juntaba dentro.
      Es algo mágico, supongo que algo parecido a lo que sientes tú en tus conciertos.

      Saludos.

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Poesía entrópica