~Un pasado que ata~

Es una guerra continua.
Es un odio a todo aquello que se siente.
Es algo complicado.
Es, en metáforas, un disparo certero en cada trozo de corazón.
Por que sí, son trozos. Eso ya no es una pieza entera que late. Se ha convertido en un puñado de añicos que se unen por hilos muy finos. Yo misma los he cosido despacito esta noche.

No lo entenderías, ni siquiera yo lo hago.

Es muy duro y muy difícil intenta amar a una persona con miedo, con la incertidumbre de cual va a ser el siguiente paso de tu vida. Es muy difícil comprometerte a algo, apostar por ello e intentarlo, para luego tener que dejarlo parado. Si es difícil para ti, imagínate para mi, que soy la dueña de ese maltrecho e indeciso corazón.

Nunca vas a llegar a entenderme. Nunca vas a conocer todas las razones por las que he tenido que parar, por que no has vivido mi vida, ni mi historia, ni has estado por las noches abrazándome mientras lloraba. Nadie lo ha hecho.
Pero prefiero esto. Prefiero ser sincera, darme cuenta de que sigo necesitando tiempo y ser lo suficientemente inteligente como para pararlo todo antes de que empiece.
Aunque llegué tarde. Ya había empezado.

Te seré franca, me moría de ganas de decirte que te quería. Estuve tentada de hacerlo varias veces, pero cerré la boca, me mordí la lengua y tragué saliva mientras se pasaba el tiempo.
¿Por que? Por que no me podía arriesgar.
Ya me adelanté una vez, no hice caso a la regla que me había impuesto y me dejé llevar.
Y eso, el dejarme llevar, aunque sea el título de todo esto, a veces resulta nefasto.
Casi tan nefasto como tener que renunciar a un futuro por un pasado que no me deja avanzar.

Comentarios

  1. No hay mayor batalla que la que se libra con uno mismo y, hasta los mejores héroes necesitan recuperarse de sus héridas para volver a combatir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero es una gran putada dejar cadáveres en el intento.

      Eliminar

Publicar un comentario

Poesía entrópica