~Da las gracias que no soy bulímica~

Me parece increíble que después de tanto tiempo intentándolo, después de tantos años de mi vida buscando esas ganas de acabar con mi asqueroso cuerpo, me impidas ahora hacerlo.

Puedes excusarte diciéndome que ya hago suficiente ejercicio.
Que ahora voy cuarenta y cinco minutos diarios al gimnasio, que me llegan y me sobran para alcanzar lo que quiero. Y seguro que me dirás que si eso no me parece suficiente, también salgo a correr y a patinar.

Para ti haré mucho ejercicio, pero para mí no es suficiente.
Da las gracias a que he seguido por este camino y no he dejado de comer, que no me he metido los dedos hasta el principio de la garganta para vomitar todo lo que había comido. Y créeme, he tenido ganas de hacerlo. Da las gracias por que me he inclinado por el ejercicio, antes que por la bulimia.

Asique me parece muy fuerte que ahora, ahora que tengo un motivo por el que sentirme orgullosa de mí misma, vayas tú y me lo quites. Por que claro, con dieciséis años no puedo llegar a las once y media de la noche a mi casa.
Si salgo con mis amigos si, puedo estar en la calle hasta las doce. Pero si hago deporte, no, tengo que estar a las diez y media, como una niña buena.

¿Por qué?
Me parece una de las cosas más estúpidas que jamás me has dicho. Y mira, que han sido pocas.

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Poesía entrópica