Donde todo puede comenzar, 5

Me encanta la estación de autobuses de Málaga. 
Tiene los andenes perfectamente colocados y simétricos, las paredes son de un ladrillo rojo precioso y algunas vitrinas se saltean por los muros con unos cristales casi opacos. 
Las sombras que crean los techos de plástico son casi perfectas, al igual que la alineación de las sillas de los bares. 
Los autobuses vienen y van, las personas suben y bajan y allí empiezan y terminan historias. 
Situada en el centro de Málaga, de mi Málaga. Con sus calles, con su gente, con su cielo azul, con su mar. Su precioso mar. 

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Poesía entrópica