Es él.

Es absolutamente increíble.
No tiene nada de parecido con cualquier otra persona que antes haya conocido y eso es difícil hoy en día. Todos imitamos a todos, todos seguimos a todos, todos somos todos. Pero él no.
Este hombre es diferente.
Habla de todo sin pudores, sin rodeos, directo y preciso.
Apunta justamente a donde quiere llegar, y siempre acierta el tiro.
El primer día de clase, apoyándose en la silla del profesor, nos dijo.

"El aborto, la ética, la iglesia y la política. El protocolo me prohíbe hablar de todo eso, pero yo voy a hacerlo."

Y nos calló a todos.

Es la clase de persona con la que empatizas desde el primer minuto. Es la clase de profesor con el que yo me iría hasta el fin del mundo por que sé perfectamente que ningún día sería igual al anterior. Es joven, activo, optimista y decidido. Tiene carácter, pero es un hombre sensible, inteligente y delicado.
Y puede que lo que más me haya chocado, es que ataca justo los temas que más me duelen, que más daño me hacen.
El segundo día de clase me hizo llorar.
El tercer día de clase, conseguí aguantarme, pero estuve a punto de caer por el precipicio (de nuevo)

Este profesor es una de las personas que me gustaría mantener en mi vida.
Es una de las personas de la que me podría enamorar.

Y me llamarán loca, idiota e imbécil, lo tengo claro.
Pero también tengo claro que busco a alguien como él.
Aunque tenga los ojos más tristes de toda Málaga, aunque no se esté quieto cuando habla, aunque diga palabrotas sin cortarse.
Se lo perdonaría todo.
Por que me mira a los ojos cuando habla, por que no aparta la mirada.
Por que este hombre, ya me ha atravesado el corazón.

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Poesía entrópica