Poesía 20.

Déjame naufragar en tus sábanas
déjame llorar contigo,
déjame contarte todos los secretos del mundo al oído,
y que sigan siendo secretos,
pero nuestros.

Déjame arrancarte la risa
de todos lo costados de tu cuerpo,
quedármela,
y hacer de ellas la ropa más bonita que jamás hayas visto.
Aunque siga estando desnuda
frente a tus ojos.

Déjame quitarte el miedo a besos,
déjame deshacerme de todas las pesadillas que has soñado,
bailar contigo
y acabar muerta de cansancio,
dormida
y maltrecha
ocupando el lugar exacto de tu sofá.

Déjame estar estancada en tu cuello
déjame dormir ahí las siguientes 24 horas de mi vida.
Te prometo que no me quejo.

Déjame quererte,
odiarte,
besarte,
mentirte cuando tenga frío.

Déjame soñar contigo,
comerte a versos
a besos
o por escrito.

Déjame decirte que eres lo que llevo esperando toda una vida
y tres cuartas partes de otra.

Déjame quedarme contigo,

Déjame,
pero no te vayas.

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Poesía entrópica