Poesía 21.

Hemos pasado de los versos a las balas.
Hemos pasado de darnos todo a recibir nada.
Hemos pasado de amar con todos los centímetros de la piel
a odiar con todos los rincones del cerebro.

Hemos,
he,
siempre con el carácter pretérito.

Ahora ni siquiera sé querer al completo,
sólo quiero a medias,
a ratos,
y a trozos.
Como yo

Se me ha quedado la poesía y las casualidades revoloteando entre los dedos,
poniendo todas las rimas y todos los momentos justo en la punta de mi vida.
Se me ha quedado la vida en todos los vértices del amor
y lo peor
es que soy de las que dicen que el amor no existe.

Así que ahora no sé si me voy a quedar sin amor,
por culpa de la vida,
o sin vida
por culpa del amor.

Digamos que los milagros se han ido hace mucho tiempo
y la soledad ha llamado a la puerta
para ocupar el vacío que han dejado.
Pero la soledad no llena vacíos,
sólo crea miedos.

Y lo peor es que por ahora,
no tiene intenciones de irse.

Comentarios

  1. A veces somos nosotros mismos los que dejamos instalarse a la soledad, y somos los únicos que pueden hacer que se vaya. Pasa que a veces simplemente no es el momento. Muy lindo :)

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    1. Muchísimas gracias bonita.
      Es cierto que por una parte somos nosotros mismos los que dejamos que la soledad entre. Pero por otra parte, hay veces que sólo nos queda hacer caso y seguir.
      Saludos.

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  2. Impresionante. No tengo palabras. Es genial.

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  3. Esta ha sido mi bonita casualidad del día, encontrarte :)
    Si quieres pásate tú!

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    1. ¡Bonita tú!
      Me he paseado por tu blog, pero no he encontrado el enlace para seguirte. Me tengo que conformar con ponerte en Favoritos.

      Un beso.

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Poesía entrópica