Vivo enamorada de ellos.

Estoy enamorada de poetas y escritores, todos con el corazón destrozado.
Estoy enamorada de la literatura romántica y casi deshecha (por que todos sabemos que el papel se rompe con lágrimas, y ganas de llorar no nos faltan)

Vivo pendiente de los versos de uno al que le han roto el corazón y ahora escribe de otras, se enamora de otras y se acuesta con otras.
Sólo para llenar un vacío peor que la soledad.
Vivo a la espera de ese viajero que pidió un billete en lugar de dos y arrancó las páginas de una libreta en la que estaba escrita su vida, con ella.
Me he enamorado de la rima de una chica que acaba de encontrar al amor de su vida, después de que le partiesen la espalda a arañazos y el corazón con las manos de otra.
Me desespero a la espera de los vídeos de una que no sabe donde meter toda la poesía rota que lleva dentro.Y habla de sexo, de él, de balas y de huesos, sabiendo que la única víctima de todo eso, es ella.
Y me falta mencionar a todas esas almas en pena que leo todos los días, que están más destruidas que el muro de Berlín y más perdidas que los huesos de mis caderas.

Lo bonito de leer a poetas y escritores destrozados, es que sé perfectamente que todo lo que dicen les sale de dentro, del lado izquierdo del pecho, del trozo de vida que más les duele.
Del amor.
Y lo más bonito de leer a poetas y escritores destrozados, es que sé perfectamente como se sienten.
Es lo que tiene escribir de lo mismo.


Cuanto loco suelto, 
cuanto poeta muerto, 
cuantos labios secos
y cuanto invierno 








La mayor parte de la culpa de mi poesía la tienen ellos y tienen derecho a estar entre todas las historias de mi vida. Cada palabra subrayada está enlazada con sus blogs, videoblogs o videopoemas. 
Falta Batania, Alejandra Saiz, Mónica Gae, David Jiménez, Bécquer, Carlos Salem y más. Pero es que la poesía es muy grande como para resumirla en una sóla entrada. 

Un beso

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Poesía entrópica