Poesía 29.

Me miraba,
me ponía nerviosa,
me acariciaba el hombro,
me tocaba el pelo,
me pasaba las yemas de los dedos por la cara,
me decía te quiero,
respiraba,
yo encogía las piernas,
giraba la cabeza,
le acariciaba la palma de la mano,
le besaba los dedos,
le miraba de reojo,
y él me miraba.
Y me ponía más nerviosa.
Yo le miraba,
le sonreía (por que es imposible no sonreírle),
le besaba,
me besaba,
me sentaba,
nos caímos,
nos tumbamos,
nos seguimos besando,
rodamos por el césped,
me besó el cuello,
me besó la clavícula,
me besó el alma.
Paró de besarme y nos quedamos tumbados,
me abrazaba,
me respiraba en los labios,
me sostenía la mirada
y él cerraba los ojos,
y yo le seguía mirando (por que es imposible parar de hacerlo).
Me apretaba contra él,
me decía que todo valía la pena,
y me volvía a besar.

Me besaba.
Y yo,
me moría.




Comentarios

  1. Me ha encantado. Es de lo más original y a la vez linda, tierna y fuerte...

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Poesía entrópica