Balas.

Escrito por Loreto Sesma





De qué me sirve tener un corazón a prueba de balas, si lo que me mata es tu boca. 
A lo mejor es que yo soy masoca y necesito de tus arañazos para creer que he recuperado una de mis siete vidas. 
Como puedo ser tan imbécil de depender de tus ronroneos a media luz, si sé que en cuanto se te ponga la luna enfrente vas a brindarle la oportunidad de lamerle hasta la locura.

Pero que no se me olvide, que no se me olvide que soy mía antes que de nadie, 
que llevo la falda con la que se torea, que soy fuerte y que ser valiente no significa no llorar. Que no se me olvide qué es reír, que no se me olvide sentir, caer, tropezar, cicatrizar.Que no se me olvide cómo era antes de ti.
Por que también tengo una bala en la recamara esperando a ser disparada para luego perderse, me da igual ser una bala perdida desde que he encontrado en tu ombligo el epicentro de la tierra, ahora que sé que soy capaz de reventar un terremoto si se cuela entre tus piernas.

Tengo una pistola vacía que juega a matar gente. Yo la llamo cordura y es capaz de llevarte a la décima altura para luego soltarte.
A parte, tengo 19 motivos por los cuales debería salir corriendo, por que correrte ya se hace 500 noches que lo haces en otras camas
Tengo muchas historias entre manos y y no sé que tramas, pero tú ya no formas parte de ninguna. 

No me hagas agarrarme tus pupilas, ¿no ves que ahora miro suelo?
Miro al suelo por que te dejé el mundo a tus pies y tú seguiste bailando como si nada.
Miro al suelo por que veo tus pies moverse al compás de tus latidos, por que estás pisando mi corazón y tú sigues bailando como si nada.
Mira, mejor vamos a hacer como si no nos hemos conocido, como si hubiésemos vendido a un programa de prensa rosa un romance inventado.

Y cuando trates de empezar de cero, llegará alguien que te hará volar sin alas. Te partirás la boca por quitarle más las lagrimas que las bragas y te darás cuenta de que no sirve de nada tener un corazón a prueba de balas si lo que buscas es que te mate su boca.

No, por favor, decidle que vuela. Que viene el invierno y el frío, que quiero recuperar lo que fue mio.
No me imagino un otoño sin deshojar sus párpados, sin ser los hijos vástagos de una generación que no creía en el amor. No me imagino vivir sin hacer manifestaciones en su cadera para denunciar lo desacuerdo que  estoy con el mundo, sin decidir si salgo a flote o me huno entre sus piernas cada noche, sin apuntarme la derroche de saliva, a sus idas y venidas, a ser su salvavidas en cada derrumbe.


Por favor, decidle que vuelva a quererme. 
A dispararme. 

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Poesía entrópica