Días malos y noches desastre.

Hace viento y no sé que hacer con él.
Estaría bien que me dejase colarme entre tus costillas, entre tus piernas, entre tus dedos. Estaría bien que te levantase y que en lugar de hundir tus barcos, diese impulso a todos tus veleros.
Estaría bien que te revolviese el pelo, que te entrase por las mangas y por el cuello para que una pequeña como yo, pueda abrazarte y decirte que todo, absolutamente todo, va a ir bien.
En mi ciudad hace viento y nunca me ha gustado, pero esta noche te trae consigo.
Ojalá el viento te arrancase la respiración agitada que tenías cuando he cogido el teléfono. Ojalá el viento me llevase contigo en noches tan desastre como esta.
Tendré que conformarme con tenerte al otro lado de la línea mientras escuchas mis tonterías, mientras te ríes con mis chistes malos y mientas le buscas sentido a mi vida.

Pero amor, el único sentido que tiene todo esto eres tú y hasta tú tienes días malos y noches desastre.
Sonríe capitán, que te quiero.

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Poesía entrópica