Mi chica revolucionaria.

Mi chica revolucionaria es impresionante.
Es ella misma, sin complejos, ni maquillajes, ni mentiras que tapen lo que es de verdad. Es ella misma y eso, hoy en día, es igual a ser valiente. No se deja llevar por la sociedad ni lleva la contraria para destacar entre tanta gente. No necesita hombres en su vida por que ha aprendido a no depender de nadie y ha descubierto la importancia que tiene quererse.
Besa sin querer y folla con cualquiera, pero besa queriendo y hace el amor con muy pocos. Con cuatro copas no se abren sus piernas. Está loca, loca de remate. Es feliz por momentos. Ella no piensa que la felicidad sea algo duradero, sino que llega en pequeñas dosis, a cuentagotas y en los mejores momentos. Tiene claro lo que quiere y a quien quiere. Su mayor enemigo es el amor, porque sabe cuanto daño hace. Ha visto como se desmoronaban personas, ha visto como se deshacía su mundo y ha sentido el puñetazo en pleno abdomen. Todo por amor. Mi chica revolucionaria fue un imperio. Escribía. Escribía poesía e historias, le gustaba unir lunares, observar el cielo de día y de noche, ver películas en la cama y mirar a los ojos. Oh dios, le encantaba mirar a los ojos. En ciertos iris había encontrado universos más grandes que el amor y se había quedado tan prendida de ciertas miradas que no podía dejar de buscar entre los ojos de la gente. Sus puntos débiles son el cuello y la espalda y le da mucho morbo querer a alguien que no quiere querer. Su punto fuerte son las ganas que tiene de vivir,  y gracias a eso ha salido de muchas con el alma intacta. Mi chica revolucionaria no puede afirmar ni desmentir nada acerca de la religión, pero no cree en los milagros. Tampoco cree en las casualidades. Grita y levanta el puño cuando se manifiesta por las calles de la capital, porque la revolución corre por sus venas. Es de más de letras que de número, pero podría decirte exactamente el número de besos que le debes. Prefiere leer a ver la tele y sonríe. Sonríe cuando hoy en día, sonreír, es un acto revolucionario.










He copiado el título del la antología poética Mi chica revolucionaria, de Diego Ojeda. Las partes subrayadas son extractos de la canción Tal como eres, de Nach, Sharif y Andrés Suárez.

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Poesía entrópica