Ars amandi*

Tú tienes que mirarla como si no hubiese un mañana,
dejando claro que quieres comértela en la cama
a besos
y desnudarle el pecho para ver de qué está hecha por dentro.

Tú hazlo así.
Cógela de la mano cuando vayáis caminando y se rocen los dedos,
tócale el pelo y aprovecha cada vez que puedas para rozarle las mejillas,
dile que sus ojos inspiran revoluciones,
que sus caderas sostienen las esquinas del mundo,
aunque sea redondo, da igual.
Mete la pata e intenta arreglarlo,
que si es inteligente.
sabrá distinguir el amor de verdad, del de usar y tirar.
Aunque quieras tirártela cuando el mundo sea una mierda.

Quédate en el marco de la puerta cada vez que se esté maquillando,
dile que está guapísima con esa sonrisa puesta,
que esos vaqueros le hacen un culo de infarto
y que joder con esas piernas.

Sé guarro y poeta a partes iguales,
bájale la luna y las bragas,
dile que está preciosa después de follar en la cama,
devórale el escote y la sonrisa con la mirada,
métele mano,
sé caballero,
déjala pasar primero
aunque sólo sea para mirarle el culo,
pero
sobre todo
por encima de todo
quiérela
como nunca
antes
lo han hecho.




*el arte de amar.

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Poesía entrópica