Qué ganas de romperte.

Qué ganas tienes de romperte.
Mira que te lo he dicho... Mira que me pongo pesada con este tema.
Pero no, tú sigues en tus trece sin que nadie te quite la razón ni las razones.
No me dejas convencerte de que no valgo para esto ni para nada y sé que te voy a romper por no poder quererte como tú me quieres. Y duele, joder si duele.
La gente no se entera. No tienen ni idea de lo que tenemos, teníamos o yo que sé. Me pintan de mala cuando no saben el caos que tengo dentro y lo que me está costando aceptarlo. No saben mis razones y sé que han cambiado la forma de verme. Joder, normal, si sólo te estoy destruyendo.
Lo siento cielo, lo siento muchísimo.
Perdón por ser una loca desquiciada que no sabe lo que quiere, que necesita más de 500 noches para aclararse, que sea indecisa, destructiva y desastre en todos los asuntos que tengan al corazón de por medio. Y qué miedo.
Lo siento de veras.
Aún así sigo sin entenderte. Te he dado motivos suficientes para que dejes de quererme como me quieres pero sigues ahí, inamovible: me sigues queriendo.
No entiendo esas ganas que tienes de romperte, de ser suicida. No entiendo cómo teniendo la oportunidad de evitarlo, me sigues eligiendo.
Llámalo amor, pero para mí sigue siendo estupidez y locura.

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Poesía entrópica