Ser y estar.

Me dejó clara la diferencia entre ser y estar.
Me dijo que yo era preciosa.
Me acarició la nariz y me besó los labios, casi al mismo tiempo que me abrazaba el alma.
Él estaba mucho más convencido de que soy preciosa,
que da exactamente igual lo que me ponga,
que llevo dentro la belleza que se muestra fuera.

Pero aún no se ha dado cuenta de que estoy preciosa desde que él está en mi vida.

Un puzzle nunca será bonito si le falta una pieza.
Pues lo mismo con las personas.

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Poesía entrópica