Por lo menos, una noche más.

Esta noche me quedaba un huequito en el lado derecho de mi cama,
preparado justo para la forma de tu cuerpo.
Era algo curioso,
sabía que me faltabas
pero algo me decía que no te ibas a ir nunca.

Mi amor, siempre te tengo dentro del pecho.

Ayer sólo tenía ganas de dormir contigo,
o de no dormir y hablarte muy bajito.
Ayer tenía ganas de besarte el Norte,
perderme de Este-Oeste en tu mirada,
provocarte la risa
y deshacerme con cada carcajada tuya.

Joder,
qué manera más bonita tienes de reirle a la vida,
y qué manera más bonita tienes de sonreirle a la mía.

He aprendido que el amor es una putada,
hasta que llega alguien que lo convierte en la mejor putada del mundo
y ese alguien,
cielo,
eres tú.

Ya no sabría vivir sin poder refugiarme en tu pecho,
y si me faltase tu voz,
me desmoronaría demolida por la pena de no poder tenerte,
porque quererte, voy a quererte toda la vida,
estés o no estés,
te quedes o no.

Eres como un amor incondicional,
la fijación extrema que roza la obsesión compulsiva de que sigas participando en mi vida,
la psicosis que todo loco querría tener,
las alas que todo soñador necesita.

Eres AMOR con mayúsculas,
y le has acabado cogiendo cariño al desastre,
tanto,
que has decidido quedarte
por lo menos
una noche más.

Comentarios

  1. Celia lo has escrito tú? Si es tu creación enoherabuena. Ese estilo me encanta. Es un monólogo con clase.

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    Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias!
      La verdad es que me gusta mucho más escribir así, que en la métrica estricta que tiene a veces la poesía. Es como más libre, más salvaje y desordenada.

      Un beso.

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Poesía entrópica