Terror. Puro terror.

Miedo (Del lat. metus)
1. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. 

Terror (Del lat. terror, -oris)
1. Miedo muy intenso. 
2. Lo que siento al pensar que puedo hacerte daño. 


Tiene el corazón tan grande que el mundo se queda pequeño a su lado. Se preocupa más por mi que por él mismo, cuida a todos y tiene en la mirada un ejército de estrellas dispuestas adornar la vida de cualquiera.
Siento verdadero pánico al pensar que puedo hacerle daño. No es miedo, es puro terror. Es una sensación de angustia constante, un nudo en el ombligo que me quita el hambre, una mano opresora arañándome la garganta, unas ganas incontenibles de llorar. Terror. Puro terror.
Él es una estrella en medio del abismo, un abrazo que salva, una risa que recompone, una isla perdida en medio del huracán que nos encierra.
Nunca había tenido tanto miedo de hacerle daño a alguien. Esta especie de terror es un incendio arrasándolo todo. Me está consumiendo y quemando por dentro.
Y perderle... sería la caída premium de una vida desmoronada. Que se marcharse a ser más feliz sería bonito y me alegraría por él a pesar de todo, pero no tenéis ni puta idea del vacío que me quedaría dentro si él me falta.
Y de ahí viene este miedo continuo a fallar, a que se enfade, a no ser lo que él quiere, a no hacer lo que él espera de mi.
Por eso, este terror a hacerle daño y que cambie. Que me cambie.
Jamás me lo perdonaría.
Sé que suena muy egoísta, pero nunca volvería a ser feliz. He sufrido el desamor en varias ocasiones, pero el desgarre que sentiría si se marcha me impediría avanzar. Ni siquiera lo haría por inercia.
Joder, estoy llorando sólo por escribir esto.
No pensaba que tendría el pecho preparado para todo este amor, que saldría bien ni que me enamoraría tanto y tan rápido. De verdad que no me lo esperaba.
Y es que después de esto para qué quiero más.
Nunca había pensado en cambiar por alguien. Siempre había creído en mi forma de ser, en mi forma de vestir, en mi forma de reírme y de ver la vida. Pero por él... si tuviese que hacerlo por él, me dejaría la piel por intentarlo

A veces me asusta querer tanto, 
pero luego pienso en su forma de abrazarme
y decirme que todo va a ir bien, 
recuerdo lo feliz que estoy siendo a su lado, 
y tengo aún más ganas de andar de su mano.  











Hoy tres personas me han dicho que lo cuide, que no le haga daño. Cuando decían esa palabra -daño-, la angustia, el llanto y el terror se revolvían en las esquinas de mi pecho, como queriendo salir, como pidiendo atención. Y es que nunca me ha dado tanto miedo esa palabra si después lleva su nombre. 

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Poesía entrópica