Iba a contar alo mejor que estas palabras porque leyendo otras me ha venido alguien a la mente. La mente, el lugar donde cada día sucede una vida paralela.
La gente se empeña en querer creer, en querer crear, en querer querer, en querer bailar, en quererte bien, en quererte aquí, a ti, así, sin fin, en querer de cerca, en querer, a fin de cuentas. El mundo está tan ciego que a día de hoy alguien que ha tenido la desgracia de no ver desde el principio, tiene la suerte de saber mirar con más claridad que el resto.
El mundo sigue loco ahí afuera. La gente con sus planes, con su tiempo contado, cruzando las calles, con sus complejos infundados por una sociedad inestable, patéticamente inconformista, a sus smartphones pegados, queriendo reír, haciendo creer que la vida es eso que están haciendo en este mismo momento, saliendo de aquí, de cuatro paredes que ahora agobian, pero ayer fueron hogar. 
De nuevo un sin fin.
El mundo sigue loco aquí adentro. Mi gente con sus planes, con su tiempo contado, descruzando las calles, con sus complejos -que son míos- infundados por una sociedad inestable, patéticamente inconformista, a nuestros smartphones pegados, queriendo reír, pero eso sí, sin hacer creer que la vida es esto que estamos haciendo en este mismo momento. Queremos salir de aquí. Estas cuatro paredes han agobiado siempre, pero nos taparon los ojos y creímos que la oscuridad era nuestro hogar.
Se acabó el sin fin.
Se acabó el vivir por vivir.
Se acabó el decir que ya queda menos para mañana porque lo que estoy haciendo hoy no me llena.
Se acabó el cohibir la libertad.
Se acabaron los compromisos con amores que creen en el para toda la vida, pero qué vida, señores, decidme, qué vida, si cumplir años es morir.
Se acabó el llegar pronto a casa porque mañana tenemos que madrugar.
A la mierda la universidad, a la mierda la beca, a la mierda la tienda, a la mierda el quedar por quedar, a la mierda la noche, a la mierda el día, a la mierda estimular la mente para impresionar a un cuerpo inerte, a la mierda el libro, a la mierda los años, a la mierda la vida.
.tic
.tac
.tic
.tac
.tic
.tac
.tic
.tac
.tic
.tac
.tic
.tac
.tic
.tac
.tic
.tac
.tic
.tac
¿Te imaginas? 
¿Te imaginas dejar tu vida en un segundo?
¿Te imaginas estar recordando esa pérdida todos los segundos que vendrán después de decir adiós a tu rutina?
¿Te imaginas? 
¿Todavía tienes la capacidad de imaginar? Entonces todavía tienes la mente viva.
Aprovecha ahora que estás leyendo esto y abre los ojos, no es conveniente que duermas la siesta, el mundo está tan loco ahí afuera que no van a dudar en hacerte creer que sigues despierta.


Comentarios

Poesía entrópica