Quisiera escribir con mis dedos sobre tu espalda los versos más bellos todas las noches de mi vida, verte sonreír y saber que ese es tu mejor complemento, acariciar tus atributos, juntar nuestros cuerpos formando letras y derivando en oraciones para el recuerdo, tu mirada directamente acelerando mi complemento, mi corazón. Enredar mis dedos en tu pelo y comprobar que no hay poesía sin tí. Vérsame como si fuera nuestra última estrofa, que no hay mayor obra de arte que tu voz sumiéndome en una metáfora eterna, formar sintagmas contigo. Ser tu sujeto y tú mi predicado, para que sepas que tú eres el verbo más bonito que existe, así que vérsame, vérsame como si fuera nuestra última estrofa.


Desde que ha vuelto, es un genio con las palabras.

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Poesía entrópica