Casi cayendo.

Algunos puñales que lleva clavados en el corazón,
tienen mi nombre.

No ha sido intencionado, lo juro,
es la forma de amar que tiene un poeta.
A veces duele,
hiere
y lastima.
A veces sana las heridas para acabar con los miedos.

Creo que no le estoy dando todo lo que necesita.
Hoy he sentido la decepción en su abrazo
y el miedo en mi garganta.

Hoy le he visto llorar por culpa de mis palabras
y de la nula capacidad de expresión que tengo cuando él está a mi lado.

Hoy he sentido miedo de que se marche,
de que se harte de mis tonterías,
de mis respuestas tajantes,
de mis comportamientos infantiles y rebeldes.
Hoy he sentido miedo de que se canse de mis ideologías políticas,
y de que me vea demasiado escasa para él.
Hoy he sentido miedo de que se olvide de mi de la misma manera que yo me olvido de datos insignificantes.

Joder, es que me importa una mierda de qué sea el examen y a qué hora lo tenga.
Lo único que me importa es que la tristeza no le cubra la mirada,
porque me desgarro cada vez que le falta la sonrisa.

Hoy he sentido el miedo que había olvidado,
el nudo de la garganta que te ahoga antes de llorar,
la rabia de la insuficiencia que da mi abrazo.

Hay veces que le noto un poco más lejos de mi,
y hoy,
me he visto un poco más cerca del vacío.

Comentarios

  1. Tal vez no sirva de consuelo pero es muy normal tener diferencias y el miedo es algo que hay que tratar de sacar de la ecuación.

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    1. Normalmente me veo segura en su abrazo, pero Óscar, de verdad, que perderle sería perderlo todo.

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Poesía entrópica