Un día triste y extraño. No tiene tristeza.

Querido diario:

Por alguna razón hoy hace más frio que de costumbre y las canciones suenan más tristes que nunca. 
No ha sido un mal día, de verdad. Ha sido un día normal de una semana normal. Por la mañana me he puesto lo primero que he visto, he salido de casa y he bajado las escaleras de siempre como siempre. 
Pero algo ha cambiado. 
Mi profesora de lengua ha dicho que la sintaxis también es erótica. No sé que tiene esa mujer que me está revolucionando la vida, la cabeza y la forma de ver las cosas. No sé qué tiene esa mujer que está haciendo que mis ganas de leer, de estudiar y de luchar por mis principios crezcan dentro de mi. Es una mujer huracán.
Me he dado cuenta de la relación falta-necesidad que se encuentra en la cajita vacía de Amistad. Me he dado cuenta y ha sido como una puta iluminación. Tengo que dejar de darle oportuindades a una amistad que ya está muerta. Toca re-nacer y no morir en el intento. 
Tampoco puedo dejar de escribir sobre él. 
Querido diario, hoy he estado a punto de llorar mirando sus ojos. 
Como todos los días y en todos los intercambios de clase, él me estaba esperando apoyado tras esa columna que se ha convertido en nuestra muralla de guerra. He tenido miedo de su futuro sin mi y he sentido un dolor intenso en el pecho que ha inundado mis lagrimales. 
Él está a punto de comenzar una nueva etapa de su vida. Aspira a sacar un disco e iniciar una serie de conciertos desordenados, y todos conocemos lo que hay en el backstage de un escenario. Todos conocemos la famme fatale que se coloca en la barra con una mirada de seducción y con unos labios pidiendo a gritos un beso apasionado. Todos conocemos a este tipo de chicas huracán, y yo me conozco. Soy una chica "airecillo", que revuelve el pelo incómodamente y te lleva motas de polvo a los ojos para que empieces a llorar. Soy un airecillo y ahí fuera hay huracanes con nombre de otras mujeres. 
Y he estado a punto de llorar. 
No os confundáis, no estoy diciendo que me entristezca su fama. Estoy deseando que se dedique a eso que le provoca un brillo especial en la mirada. Estoy deseando ir a un concierto suyo y gritar su nombre hasta quedarme afónica. Estoy deseando que llegue alto porque sé que es capaz de ello, sé que puede y que va a conseguirlo. 
Solo tengo un miedo irracional de los huracanes que  desestabilizan cualquier vida. 

Querido diario, hoy es un día triste y extraño. No hay tristeza. 
Y hace frio, 
y me estoy helando por dentro. 

Comentarios

Poesía entrópica