Estoy harta de escribir sobre el amor y su pánico.

Los labios me están pidiendo a gritos que te susurre poesía,
y mis dedos echan de menos el tacto del teclado al escribirte.

Estoy destruida, derrotada por las circunstancias y temblando por si decides marcharte de repente.
Estoy acojonada.
El miedo ha tomado forma de pinchazos en el estómago y calambres en el cuello. El miedo me está arañando la espalda mientras mis uñas están deseando encontrarse con tus costillas.

Hasta las nubes se ha dado cuenta de que hoy deberías estar conmigo, y están llorando.

Pero estoy harta de escribir sobre el amor y mi pánico, porque cuando me abrazas y tocas el piano en mi costado, el miedo se esconde asustado.
Estoy cansada de habar sobre el amor porque tú personificas esa palabra.
Una mirada tuya vale más que mil versos.

Hablemos de Las cenizas de Ángela y sus calles irlandesas llenas de podredumbre,
hablemos de Desayuno con diamantes y su estúpida idea de pertenecer a las personas,
hablemos de Matar a un ruiseñor y la desigualdad racial,
hablemos de Romeo y Julieta y de querer a alguien hasta la muerte,
hablemos de Werther y del Romanticismo,
hablemos de Elio González y sus muertos de hambre.
Hablemos de Día Sexto, del comunismo y de su denuncia social,
hablemos de Diego Ojeda, de Elvira Sastre, de Loreto Sesma, de Clara I y de la poesía.
Hablemos de la monarquía y de su democracia inexistente,
hablemos de Nikola Tesla y de los monopolios eléctrico que ahora funcionan con las puertas giratorias.
Hablemos de por qué los bebés no se admiten en el parlamento y de por qué las rastas son mal vistas por un partido lleno de ratas.
Hablemos de los ataques a personas transexuales y de la sociedad tan perdida moralmente en la que estamos viviendo.

He dejado de ver las noticias y noto como el conformismo va asentándose peligrosamente en mi pecho. Ojalá no ver el telediario fuese una forma de evitar la realidad, pero hay algo dentro de mi que tiene ganas de salir y gritar. Que quiere salir y gritar.

Pero no puede,
pero no puedo.

Es lo que pasa dentro de todas las personas que pueblan el mundo.
Siempre ponemos por delante de lo que queremos hacer, lo que debemos hacer.
Y no sé hasta qué punto eso es sano.

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Poesía entrópica