El 8 es el chico con el fonema más bonito del mundo

El número 8 dejó de ser mi favorito hace mucho tiempo.
Cuando era pequeña hacía historias con los números. El 1 era el general que se enamoraba del la señorita elegante 2. El 3 era el barrigudo hombre de bigote, el 4 la abuelita, el 5 la niña pija, el 6 el niño gordo, el 7 el malo de la historia, el 8 el chico con el fonema mas bonito en su nombre, el 9 el hermano celoso y el 0 el padre de todos. Los demás eran los hijos ilegitimos y estaban vacíos de sustancia fantástica con la que hacer historias. Yo no sumaba el 325 con el 87. Yo unía a la niña pija con el malo, que se escapaban y dejaban un cofre. El cofre pasaba a la señorita elegante que se enamoraba del chico con el fonema más bonito del mundo. Tenían un hijo que se lo dejaban al hombre gordo con bigote. Preguntadle el sentido de los personajes a la niña que llevo dentro.
El 8, por ser par, simétrico y bisílabo, era mi número preferido, mi número de la suerte y el que siempre decía cuando me pedían decir un número.

Ahora mi 8 se ha enamorado de su 8, que también es su numero preferido. Los dos se han escapado enamorados y me han dejado sin número de la suerte.
Ahora mi suerte tiene nombre y una sonrisa estrabática, unos ojos color miel y un número en la mirada. Si dentro de 20 años seguimos mirándonos como ahora, me tatuaré ese número en el costado, cerca del corazón, para recordar las 491 veces que me alegro de haberle conocido.

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Poesía entrópica