Tan sólo yo sé lo que llevo dentro

Hace mucho tiempo que no escribo sobre mi.
Puede ser porque estoy más perdida que nunca.

Soy del tipo de persona que tiene 1 día malo de 10 días buenos,
pero también tengo la capacidad de rodearme de gente triste,
muy triste,
tan triste que ni siquiera llora.
Por otro lado, me gustan las películas trágicas,
de esas que te hacen llorar porque se quieren pero no pueden estar juntos,
de esas en las que la gente muere sin merecerlo,
de esas en las que chicas son violadas y gritan desgarrándose la garganta mientras le desgarran la ropa,
y de repente, toda esa tristeza llega a mis ojos,
pero no lloro,
es tan triste que no lloro.
Además están mis ideas
que me están ocasionando más de un problema.
Vivir en un mundo consumista e intentar no serlo,
es jodido,
muy jodido,
y cuando muerdo la manzana de la hipocresía, la tristeza se revuelve en mis entrañas recordándome que está ahí.
Que sigue ahí y nunca se ha ido.
Es muy fácil decir que voy en contra del mundo,
y queda de puta madre si lo pronuncio voz rebelde y con el puño en alto,
pero a la hora de la verdad,
provoca más heridas que sonrisas.

Pienso mucho,
demasiado,
pero apenas existo,
porque las cosas que me hacen estar viva se están apagando,
están desapareciendo
y apenas arden.

Tan sólo yo sé lo que llevo dentro.

Todo es triste,
muy triste,
tan triste que ni siquiera lloro.


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Poesía entrópica